La Naturaleza de La Vida en Movimiento

Considero que una de las preguntas mas trascendentales que podemos hacernos es: ¿Qué es la vida? En ella están contenidas muchas otras preguntas, tales como, de qué manera se manifiesta, en qué lugares se manifiesta, y muy en especial, que importancia tiene la calidad o nivel de expresión de la vida misma.

La realidad es que de la vida, no es fácil hablar en abstracto, ya que la vida sólo existe cuando se expresa en la forma, en particular, en los cuerpos vivientes. La vida sólo ocurre de una forma corporizada y se expresa, a través del movimiento.

Ser practicante de yoga debe conllevar una gran curiosidad por el movimiento, por la forma en que se expresa la vida en el cuerpo. En la medida en la que vamos adentrándonos en una práctica cotidiana, que no solo implique asistir a clases, descubrimos que, si todos los días nos regalamos ese espacio personal, aprenderemos a escucharnos, encontraremos la armonía con nosotros mismos.

De ello surge una nueva pregunta, ¿Cual es la naturaleza de un cuerpo que tiene vida?

Un cuerpo viviente se expresa a través del movimiento autónomo, y, por medio de la integridad de los sistemas que lo comprenden, comunicándose entre sí de forma organizada, coordinada y en secuencia. Por lo que podemos decir que el cuerpo en movimiento constituye una gran complejidad y a la vez, un profundo misterio.

Si la vida es movimiento y la muerte es el no movimiento, a mayor libertad de movimiento, mas presencia de vida encontramos en el cuerpo, y esto no se refiere al rango, sino a la calidad del mismo.

De tal manera que se disminuye la calidad de nuestro movimiento, se va reduciendo la presencia de la vida en nosotros.

Desde la perspectiva de lo que realmente significa yoga, es importante recordar que la práctica de yoga, en su origen, no tiene nada que ver con el concepto occidental de “hacer ejercicio”, aunque pueda beneficiarnos de una manera similar. El yoga, como práctica física, se interesa principalmente en la exploración de la vida, en la expresión del prana en nosotros, en la búsqueda de equilibrio entre las fuerzas opuestas que existen en nosotros en todos los planos, ya sean físicos o emocionales. Propone un conocimiento directo del microcosmos en nosotros, comprende el camino de reconocimiento perpetuo de las leyes del Universo, o el macrocosmos.

El yoga se interesa en la experiencia del ser, sintiéndose parte de la vida. Lo que llamamos “practicar yoga” es, en realidad, acceder a dicha vivencia y el resultado final, consiste en mantener viva la expresión de dicho prana en nosotros. No tiene que ver con apariencia, sino con experiencia.

Enaltecer la capacidad y la eficiencia de nuestro movimiento implica un enriquecimiento en la vitalidad del ser humano, en todas sus funciones, tanto físicas, como mentales y emocionales.

Sin embargo, en nuestra vida cotidiana con frecuencia, demeritamos la importancia del movimiento, hasta que lo vemos perdido, en menor o mayor medida, y llega un punto en el que nos vemos imposibilitados a recuperarlo.

Expandir el rango y eficiencia del movimiento corporal debería ser una tarea importante en todos los seres humanos. Sin embargo, no estamos hablando de un proceso exclusivamente biomecánico, sino de la habilidad para sentir los movimientos que realizamos, de recuperar, completar y mantener todo el potencial sensomotor de nuestro sistema nervioso central.

Es probable que escuchamos o leamos sobre la importancia de la auto-conciencia, del arte de la presencia, de los métodos psico-corporales que la apoyan, como son la meditación, el yoga u otras prácticas físicas. Desafortunadamente, desde la visión de nuestras culturas urbanizadas, difícilmente llegamos a comprender lo que significa ser conscientes de nosotros mismos.

Estar conscientes de nosotros mismos tiene que ver con observar, escuchar, prestar atención, tanto a uno mismo, como a los demás. Tiene que ver con con ser uno con nuestros entornos.

A diferencia de aquellas culturas, que con frecuencia consideramos primitivas, en las grandes ciudades, hemos perdido buena parte de nuestras facultades propioceptivas, las cuales están diseñadas para recibir del entorno toda la información posible, a través del olfato, el oído, el gusto, las sensaciones en la piel, nuestra respiración, el equilibrio, la capacidad de alternar entre ver el entorno y el detalle, ver a distancia y utilizar todas estas facultades para responder adecuadamente, y decidir nuestros movimientos y acciones inteligentemente.

Sin embargo, la urbanización del ser humano tiende a limitar y a atrofiar la facultad de sentirnos, de recibir la información y responder en concordancia. La autoconciencia casi desaparece, y poco a poco, como adultos acabamos sintiéndonos enclaustrados en un cuerpo del que nos sentimos ajenos.

Después de mas de treinta años de practicar yoga y otras expresiones somáticas, puedo afirmar que muy pocas personas están interesadas en, realmente sentir su cuerpo en movimiento, por lo que la sensibilidad para moverse eficientemente se ve muy disminuida a través del tiempo, y se atrofia el sistema senso-motor en un grado significativo. Lo que llamamos practicar yoga, no garantiza que lo logremos. Si damos demasiada importancia a lo logrado, si nos forzamos, si hacemos sin escucharnos o sentir plenamente, puede ser que nos quedemos en la superficie, en la apariencia.

No hace falta mas que ver la vivacidad de un niño, y observar como, en la medida que adopta las costumbres que nuestra cultura fomenta, poco a poco atrofia su capacidad para relacionar al entorno con sus sensaciones internas.

Esta falta de auto-conciencia no es poca cosa, es una verdadera catástrofe. Será la principal causante de que desaparezca el brillo de nuestros ojos, la expresión de vida en nuestros rostros, la presencia y dominio del movimiento inteligente en nuestras articulaciones y la capacidad de sostener nuestra postura de una forma dinámica e inteligente en la vida. Acaba convirtiéndose en un problema de salud personal y pública. Consideramos que la disminución y destrucción de nuestras capaces motrices son una consecuencia directa de la edad, que es inevitable, cuando en realidad es algo aprendido, es anormal y podemos evitarlo.

Varias de estas enfermedades motrices, e incluso mentales, son aprendidas.

El reino somático es muy rico, comprende una gran sabiduría interna, e incluso es noble. Si descubrimos a tiempo que la inteligencia en el movimiento es mucho mas importante que la simple apariencia, ya que es un tema de funcionalidad, de vitalidad y de salud.

Algunos conceptos que pueden ayudarnos a cambiar la perspectiva sobre el cuerpo, y con ello la manera que te relacionas contigo mismo son:

  • Somos mas que cuerpo, somos un soma vivente y en permanente evolución.
  • El universo no está creado para nosotros, nosotros somos la vida, por ello todo lo que hacemos, influye en ella.
  • Somos seres tridimensionales que nos movemos en el espacio, por lo que es bueno interesarse en comprender las leyes de la gravedad y la termodinámica, desde una perspectiva vivencial, ya que en buena medida esculpen nuestra forma.
  • No somos simplemente una colección de átomos, somos una comunidad celular viva y cambiante.
  • La tridimensionalidad del cuerpo le debemos sumar la dimensión del tiempo, ya que interna y externamente buscamos permanentemente el equilibrio, medimos y coordinamos el movimiento de una manera secuencial.
  • El cuerpo no es un objeto, es un proceso; no es estático y sólido, se transforma y adapta constantemente al medio ambiente. Somos un torbellino, una espiral de vida que aspira a mantenerse vivo y vital.
  • Movámonos pensando en enriquecer la vida en nosotros, no en domesticar la forma.
  • Expresémonos a través del movimiento y para el movimiento mismo.

Pon por encima de toda motivación para el movimiento, el interés por mantener viva, Tu capacidad propioceptiva, y la capacidad de estar vivo, respondiendo en el presente, ante la vida.

Por Rosemary Atri
Naturópata certificada en CCNH
Consultora Nutricional certificada por IIN
Educadora Somática registrada en ISMETA
Especialista en Yoga como Terapia
Consteladora Familiar
www.yogamexico.com

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