Una ventana a la práctica de Yoga y BMM

Iniciación del movimiento y atributos (mente) de los sistemas

Por Ivana Marina Sejenovich

 

En Yoga llevamos esta práctica más profundo, sintiendo, percibiendo y moviéndonos desde dimensiones más sutiles del cuerpo, como los órganos internos, las glándulas, o la circulación de los fluídos. Empezamos a leer la acción del cuerpo y la mente, desarrollando una fluída inteligencia del cuerpo.

Donna Farhi

En las prácticas corporales de integración, (Body mind centering o movement) tanto como en Yoga, el iniciar el movimiento desde un sistema, significa llevar nuestra atención plena a esa parte de nuestro cuerpo, sintiéndola, y luego permitir que el impulso de un movimiento nuevo surja desde ahi.

En esta aventura de aprendizaje de uno mismo, nos enfocamos en nuestra anatomía y podemos primero conocer (observar en gráficos y ubicar), luego somatizar (dirigir la atención hacia el lugar y comenzar a sentirlo y moverlo), y finalmente corporizar (experimentar directamente ese lugar y dejar que se exprese) la realidad de los órganos, y de otros sistemas, a través del toque, el sonido y la vibración, la atención conciente y el movimiento libre.

Poco a poco habitamos el cuerpo, y se manifiesta la experiencia de los atributos o mente de cada sistema o parte, que impulsándonos hacia el movimiento, nos brinda libertad y crea nuevas rutas para la expresión de la fuerza vital.

Se han recopilado las experiencias de los practicantes al corporizar los distintos sistemas. Podemos apoyarnos en este conocimiento al intentar contactar con los sistemas, sin dejar que esta información externa nuble nuestra experiencia única, que siempre será diferente en cada persona.

Algunos atributos de los sistemas son:

Organos: Peso, volumen, plenitud, recipiente de emociones, expresan las motivación interna, arraigo, regularidad.

Fluidos: Atributos: Fluído, circulación, transformación, transiciones suaves, facilidad, lubricación, voluptuosidad, diversión.

Esqueleto y músculos: Soporte y poder, acción dirigida, especificidad y claridad, intención manifiesta.

Fascia y tejido conectivo: Conectividad, contenedor, soporte interno, deslizamiento, articulación entre órganos, secuencialidad del movimiento, unión del mundo interno y externo.

Glándulas: Quietud interna, carga energética, rapidez, ligereza, sin esfuerzo, radiancia, intención espacial.

Estos descubrimientos nos impulsan a comenzar el viaje para encontrar por nosotros mismos la experiencia de contacto con nuestros adentros, que siempre es de profundo descanso y asombro, porque nos vivimos más completos.

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