Historias de Yoga: ¿Que significa Yoga Avanzado?

Ivana Sejenovich

Hace unos años, en un viaje de paso por Estados Unidos hacia India, quise tomar una clase en un estudio en Los Angeles. Llegué al estudio, y para mi contento, la clase que comenzaba era una con Erich Shiffman, de quien soy fan desde que leí su libro Moving into Stillness. Ví que la clase se catalogaba como yoga avanzado, y un poco temerosa, pregunté en el escritorio. Fue la primera vez que escuché algo similar en un estudio de yoga de moda: yoga avanzado quiere decir que estás preparada para no moverte tanto, o no hacer tantas asanas. Orale, pensé, que avanzados…en la clase Erich estuvo hablando de su forma de vivir Yoga en el día a día, viendo la realidad luminosa, y luego hicimos posturas muy al ritmo de cada quien.

En mis clases y mi práctica, encuentro más y más el silencio de ir hacia dentro como algo que valoro como madurez (no pasa todos los días), y me encuentro junto a mis contemporáneos de camino en Yoga, pasando por muchas crisis hasta reencontrar los fundamentos reales de Yoga, que no tienen que ver con la realización de muchas posturas a un ritmo apresurado.

Al respecto, encontré hoy un artículo muy bello en Yoga u online, llamado Práctica de Yoga: porqué es tiempo de redefinir Yoga avanzado, de Charlotte Bell. Traduje y extraje lo siguiente:

Una postura avanzada no se relaciona con lo que tu cuerpo es capaz o incapaz de realizar. Tiene más que ver con desarrollar la conciencia y sensibilidad para ser capaz de practicar asana desde un lugar de facilidad, presencia y contento con lo que es. Es aprender a dialogar con tu cuerpo, más que tratar de conquistarlo. Yo le digo a mis estudiantes esto todo el tiempo: Cuando veo una persona en mi clase restringiéndose de hacer la postura completa; saliendose de la postura y haciendo algo distinto; o descansando profundamente en una simple, o así llamada postura principiante, esto es Yoga avanzado. Cuando observo a mis estudiantes descansando en la presente realidad de su práctica de asanas-sin importar como se ve-sin luchar, empujar o juzgarse a sí mismos por un supuesto déficit en su habilidad yóguica, me quedo extasiada. Sus mentes están en paz, totalmente presentes y contentas-hasta agradecidas-de estar en sus cuerpos mientras están ahí en ese mismo momento. Eso es maestría.

Leer este artículo me recordó la sensación de sorpresa grata que recibí en la última clase que día del módulo del Lenguaje sutil del Yoga, cuando dije al final de mi clase Namaste, y nadie me contestó, porque era tal el silencio. Una clase en la que entre todos, entramos en una práctica grupal en mucha escucha, y en donde después, al dar un espacio de reflexión, pude oir frases preciosas, de revelación para cada quien. Dí gracias a todo el grupo, pues no creo que sea algo meritorio del facilitador-maestra, sino de un proceso, y de un elemento importante de gracia.

Mi búsqueda entonces es de un Yoga, avanzado o no, de clases o prácticas en donde podamos transformarnos, deleitarnos en los miles de estados de conciencia a los que podemos acceder, sin perder lo físico y el desafío y placer de mover el cuerpo. En las que podamos respetar nuestra respiración y convocar a todo nuestro ser en un momento de encuentro con nosotros mismos.

En lo personal he encontrado un mejor acceso a esa transformación al integrar lo somático al Yoga, pues me ayuda a facilitar el encuentro con la sensación y la presencia.
Y creo que eso es Yoga, se llame somático, esférico, Yoga Poder o alineación de Yoga.

Y compartirlo con otros practicantes es una dicha.

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