Bailar con tu columna…restaurando el movimiento fluído

La historia de la columna

Imagina que entras en un gran salón de baile. Puedes crearlo como tu quieras, o puede ser un templo en un lugar especial para tí. Ahí te vas a encontrar con tu columna, y la vas a invitar a bailar, a moverse juntos, como cada día que realizas tu práctica de Yoga. Tu columna es noble y super maleable, puedes hacer con ella piruetas y seguir cualquier música que esté sonando. Pero quizá quieres también amoldarte a su ritmo, escucharla, inspirarte en sus curvas y sintonizar el movimiento con esa tercera compañera de baile, que es la respiración. Tú representas a tu sistema nervioso, que va dando órdenes o guiando, pero también tiene la capacidad de escuchar y ajustarse, ya que además funciona mejor mientras más espacio e integridad hay entre las vértebras.

Ahora ya han bailado mucho, y entonces se sientan en un lugar cómodo a platicar. Quieres conocer a tu columna, y le pides que te cuente algo de ella.

Ella te comparte algo de su historia:

Pues verás, no siempre fuí tan grande y curvilínea… Tomó entre 6 y 10 años perfeccionar el equilibrio de mis curvas. Cuando estábamos en el útero, en un ambiente líquido, te movías en relación a tu centro, fluídamente: desde tu ombligo hacías movimientos de estrella de mar, comunicando el centro con las extremidades, hacia las manos, hacia los pies, y también hacia la cabeza y la zona donde ahora está el cóxis…

Luego comencé a dibujar en la línea central de tu cuerpo, una columna blanda, como cartilaginosa, llamada notocordio. Ahora se ha transformado en mis discos intervertebrales, y mis curvas ya se fueron formando gracias al movimiento de levantar la cabeza, gatear, y finalmente la aventura máxima que siempre está evolucionando: la de caminar sobre dos pies…

Lo increíble, es que en tu cuerpo puedes acceder a esas memorias, realizando esos movimientos y activando ese conocimiento neuronal, y estas te pueden ayudar a que nos movamos con libertad y salud.

Le puedes contestar a tu columna como quieras, y despedirte hasta la próxima sesión de baile juntos…

Reconstruyendo el centro. Yoga y movimiento evolutivo.

En Yoga, cuando estamos realizando una postura de una forma poco funcional, o estamos francamente desalineados, una manera muy eficaz de corregir nuestra postura, es salir o deshacer la forma y volver a entrar, con bases más firmes y prestando atención a ciertos principios de alineamiento.

Así también, si queremos restaurar un movimiento pleno e integrado en nuestra columna, podemos recurrir a revivir algunos movimientos globales, que antecedieron a la formación de la columna, y de los cuales nuestro cuerpo guarda la memoria. Es un proceso de reconstrucción, porque se revisitan las bases, se refuerzan, y desde esos soportes más firmes, se construye un movimiento más funcional y libre.

Algunos de los patrones neurológicos básicos son:

  • el patrón celular de expansión y condensación (invitar a todo el cuerpo a moverse como si fuera una célula o sentir que somos trillones de células)
  • la estrella de mar o radiación umbilical (conectar el centro con las extremidades)
  • notocordio o columna blanda (sentir la línea media en el centro, y la columna como unidad maleable),

Recordamos con ellos que venimos de un ambiente fluído y somos mayormente agua, para tener una vivencia más amplia y exquisita de la columna como globalidad.

Recuperar la salud de la columna desde esta visión, no es sólo ubicar dónde duele, o donde no se mueve y hacer una serie de yoga terapéutico enfocado en esa patología (lo cual en casos puede ser necesario), sino más bien reforzar los patrones saludables, recordando la libertad de movimiento conectado que podemos encarnar.

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